Formación bonificada 2026: cómo aprovechar el crédito antes de final de año
ÍNDICE DE CONTENIDOS
- Qué ocurrió el 30 de junio
- Qué es el crédito de Formación Bonificada
- Un recurso asignado a la empresa que conviene aprovechar
- Qué sucede si el crédito no se utiliza antes de final de año
- Cómo saber cuánto crédito tiene disponible una empresa
- Qué cursos pueden bonificarse
- Por qué conviene planificar la formación ahora
- Errores frecuentes que pueden poner en riesgo la bonificación
- Lista de comprobación para empresas y asesorías
El plazo para reservar el crédito de formación ya ha finalizado, pero muchas empresas todavía están a tiempo de convertirlo en formación útil para su equipo.
El 30 de junio finalizó el plazo para que las empresas de menos de 50 personas trabajadoras comunicasen su voluntad de reservar el crédito de formación no utilizado y acumularlo para los dos ejercicios siguientes.
Las empresas que no marcaron esta opción en la aplicación de Formación Programada por las Empresas no han perdido todavía su crédito de 2026. Sin embargo, deberán utilizarlo antes de que finalice el año, ya que el importe que no se aplique dentro del ejercicio no podrá trasladarse posteriormente.
Ahora es el momento de comprobar cuánto crédito queda disponible, detectar las necesidades formativas de la plantilla y organizar cursos que puedan ejecutarse correctamente antes del 31 de diciembre.
En Grupo Albatros ayudamos a empresas y asesorías a convertir el crédito disponible en formación útil, planificada y correctamente bonificada.
1) Qué ocurrió el 30 de junio
Las empresas con una plantilla inferior a 50 personas trabajadoras pueden reservar el crédito de formación no consumido durante el ejercicio y acumularlo para los dos ejercicios siguientes.
Para ejercer esta opción es necesario marcar la casilla correspondiente en la aplicación telemática antes del 30 de junio de cada año. Si la empresa no realizó esta comunicación dentro del plazo, el crédito de 2026 deberá utilizarse durante el propio ejercicio.
Esto significa que:
- el crédito no se perdió automáticamente el 30 de junio;
- la empresa todavía puede utilizarlo para realizar formación durante 2026;
- la formación debe ejecutarse y finalizar dentro del ejercicio correspondiente;
- el crédito que permanezca sin utilizar al cierre del año no podrá trasladarse a ejercicios posteriores si no se solicitó su acumulación dentro de plazo.
Por tanto, el segundo semestre del año resulta decisivo para evitar que un recurso económico ya asignado a la empresa quede sin aprovechar.
2) Qué es el crédito de Formación Bonificada
La formación bonificada, denominada legalmente Formación programada por las empresas, permite financiar la formación de las personas trabajadoras mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social.
Las empresas que cotizan por la contingencia de formación profesional disponen de un crédito anual para formar a su plantilla. La cuantía se determina, con carácter general, en función de lo cotizado por formación profesional durante el ejercicio anterior y del porcentaje establecido según el tamaño de la plantilla.
Las empresas de 1 a 5 personas trabajadoras disponen de un crédito mínimo garantizado de 420 €. Para el resto de empresas, se aplican los porcentajes correspondientes según su plantilla media.
La empresa abona inicialmente el coste de la formación y, una vez realizada y comunicada su finalización, puede aplicar la bonificación correspondiente en sus cotizaciones a la Seguridad Social, siempre que se hayan cumplido los requisitos legales, económicos y documentales exigidos.
En términos prácticos, este sistema permite convertir una parte de las cotizaciones empresariales en conocimientos, competencias y herramientas para mejorar el rendimiento del equipo.
3) Un recurso asignado a la empresa que conviene aprovechar
El crédito de formación no debe confundirse con una subvención que la empresa tenga que solicitar y esperar a que le sea concedida.
Se trata de un crédito anual asignado a las empresas que cotizan por formación profesional, que puede hacerse efectivo mediante bonificaciones en las cotizaciones empresariales a la Seguridad Social.
Por tanto, no es técnicamente correcto afirmar que el crédito sea una cantidad de dinero propiedad de la empresa. Sí puede afirmarse que es un recurso económico que la empresa ha generado a través de sus cotizaciones y que tiene reconocido para financiar la formación de su plantilla.
Este crédito puede utilizarse para:
- actualizar conocimientos técnicos;
- reforzar competencias digitales;
- mejorar la atención al cliente y las ventas;
- formar a responsables y mandos intermedios;
- adaptar al equipo a nuevos programas y herramientas;
- actualizar conocimientos laborales, fiscales o normativos;
- mejorar la organización y los procesos internos;
- desarrollar habilidades de liderazgo y gestión de equipos.
No utilizar el crédito supone renunciar a una oportunidad real de mejorar la cualificación de la plantilla y preparar a la empresa para sus próximos retos.
4) Qué sucede si el crédito no se utiliza antes de final de año
Cuando una empresa de menos de 50 personas trabajadoras no solicitó la acumulación antes del 30 de junio, deberá utilizar su crédito dentro del ejercicio en curso.
El importe no consumido al finalizar el año se pierde y no puede recuperarse posteriormente.
Esta situación afecta especialmente a pequeñas y medianas empresas que, aun teniendo necesidades formativas, retrasan la decisión por falta de tiempo, desconocimiento del procedimiento o ausencia de una planificación previa.
El problema no suele ser la falta de cursos adecuados. Prácticamente todas las organizaciones tienen áreas que pueden reforzarse:
- competencias digitales e inteligencia artificial;
- Microsoft Excel y herramientas ofimáticas;
- ciberseguridad;
- protección de datos;
- igualdad y prevención del acoso;
- atención al cliente;
- técnicas de venta y negociación;
- liderazgo y gestión de equipos;
- administración, contabilidad y fiscalidad;
- idiomas;
- recursos humanos y normativa laboral;
- formación técnica propia de cada sector.
El verdadero riesgo es esperar hasta las últimas semanas del año. Cuanto más se retrase la decisión, menos margen habrá para seleccionar el curso, organizar a la plantilla, comunicar el inicio, realizar la formación y completar adecuadamente su justificación.
5) Cómo saber cuánto crédito tiene disponible una empresa
El crédito asignado y el importe pendiente de utilizar pueden consultarse en la aplicación de Formación Programada por las Empresas.
Antes de organizar los cursos conviene revisar cuatro cuestiones:
- Crédito disponible
Debe comprobarse el crédito total asignado, las bonificaciones ya aplicadas y el saldo que todavía puede utilizarse. - Necesidades formativas
La formación debe responder a necesidades reales de la empresa y contribuir al desarrollo profesional de las personas participantes. - Plazo de ejecución
Es necesario confirmar que el curso puede comenzar, desarrollarse y finalizar dentro de 2026. - Coste máximo bonificable
El crédito disponible no siempre coincide con el importe que finalmente puede bonificarse. Deben tenerse en cuenta los módulos económicos, el número de participantes, la modalidad de impartición, los costes admitidos y, cuando proceda, la cofinanciación privada exigible.
Consultar el crédito es solo el primer paso. La verdadera clave consiste en transformarlo en un plan de formación viable, coherente y correctamente gestionado.
6) Qué cursos pueden bonificarse
La formación debe estar relacionada con la actividad empresarial, con los puestos de trabajo o con las necesidades de mejora y actualización profesional de la plantilla.
Puede tratarse de formación técnica específica o de competencias transversales que resulten útiles para el desempeño profesional.
Entre las áreas más demandadas se encuentran:
- inteligencia artificial aplicada al trabajo;
- competencias digitales y transformación tecnológica;
- Excel, Word, PowerPoint y Microsoft 365;
- ciberseguridad y prevención del fraude digital;
- protección de datos y seguridad de la información;
- igualdad, diversidad y prevención del acoso;
- atención al cliente y gestión de reclamaciones;
- técnicas comerciales, ventas y negociación;
- liderazgo, motivación y gestión de equipos;
- gestión administrativa;
- contabilidad y fiscalidad;
- recursos humanos y normativa laboral;
- idiomas;
- calidad y medioambiente;
- formación técnica específica de cada actividad o sector.
La Formación Bonificada no debe utilizarse únicamente para consumir crédito. Debe aportar conocimientos aplicables, mejorar el desempeño profesional y generar un retorno real para la empresa.
7) Por qué conviene planificar la formación ahora
Organizar la formación con antelación permite elegir mejores cursos, adaptar los contenidos y coordinar los calendarios con la actividad de la empresa.
También proporciona margen para:
- identificar correctamente las necesidades del equipo;
- seleccionar la modalidad más adecuada;
- organizar grupos y horarios;
- informar a la Representación Legal de las Personas Trabajadoras, cuando exista;
- comunicar el inicio de la formación dentro del plazo establecido;
- resolver incidencias antes de que comience el curso;
- controlar la participación y el seguimiento;
- recopilar la documentación justificativa;
- comunicar la finalización;
- aplicar correctamente la bonificación.
Cuando la formación se deja para diciembre, aumentan las probabilidades de elegir cursos de manera precipitada, cometer errores administrativos o no disponer de tiempo suficiente para finalizar las acciones.
La Formación Bonificada funciona mejor cuando forma parte de la planificación anual de la empresa y no cuando se convierte en una urgencia de última hora.
8) Errores frecuentes que pueden poner en riesgo la bonificación
La aplicación de una bonificación no depende únicamente de que la persona trabajadora realice un curso. La empresa debe cumplir las obligaciones previstas en la normativa y conservar las evidencias que permitan acreditar la correcta ejecución de la formación.
Entre los errores más frecuentes se encuentran:
- consultar el crédito demasiado tarde;
- elegir cursos sin conexión suficiente con las necesidades profesionales;
- comunicar el inicio fuera de plazo;
- iniciar la formación antes de completar las comunicaciones exigidas;
- no informar a la Representación Legal de las Personas Trabajadoras cuando resulte obligatorio;
- incluir participantes que no reúnen los requisitos;
- no controlar adecuadamente la asistencia o participación;
- no disponer de registros suficientes en la modalidad de teleformación;
- no conservar facturas, justificantes de pago y documentación formativa;
- superar los costes máximos bonificables;
- aplicar una bonificación superior al crédito disponible;
- no comunicar correctamente la finalización del grupo;
- bonificar la formación antes de que haya finalizado;
- no acreditar el carácter gratuito de la formación para las personas trabajadoras.
Estos incumplimientos pueden originar incidencias, minoraciones, devoluciones de las bonificaciones aplicadas o actuaciones de comprobación.
Por eso, tan importante como elegir un buen curso es gestionar correctamente todo el procedimiento.
9) Lista de comprobación para empresas y asesorías
Antes de iniciar una acción formativa conviene revisar:
- Crédito disponible
Comprobar el crédito asignado y el saldo pendiente de utilizar. - Plantilla beneficiaria
Verificar que las personas participantes pueden acceder a la formación programada por la empresa. - Necesidad formativa
Definir qué conocimientos o competencias necesita reforzar el equipo. - Relación con la actividad profesional
Comprobar que los contenidos tienen una aplicación laboral y responden a los objetivos de la empresa. - Modalidad de impartición
Seleccionar entre formación presencial, teleformación o modalidad mixta, según las características del curso y de la plantilla. - Calendario
Asegurar que las fechas y los horarios son compatibles con la actividad empresarial y permiten finalizar la formación dentro de 2026. - Representación Legal de las Personas Trabajadoras
Cumplir el derecho de información y consulta cuando exista representación legal en la empresa. - Comunicación de inicio
Notificar correctamente la acción y el grupo formativo antes de su comienzo. - Seguimiento
Controlar la asistencia, la participación, la actividad formativa y la realización de los controles o evaluaciones establecidos. - Costes y documentación
Conservar las facturas, justificantes de pago, registros de participación, controles de aprendizaje y demás documentación justificativa. - Comunicación de finalización
Comunicar los datos definitivos de las personas participantes y los costes de la formación. - Aplicación de la bonificación
Aplicar exclusivamente el importe que resulte correcto, dentro del crédito disponible y después de la finalización de la formación.
Una revisión profesional de estos elementos reduce riesgos y permite aprovechar el crédito con mayor seguridad.
Si tu empresa no solicitó la acumulación antes del 30 de junio, todavía está a tiempo de utilizar el crédito de 2026.
El calendario avanza y la formación necesita planificación. Revisar ahora el crédito disponible permite elegir mejores cursos, organizar adecuadamente a la plantilla y completar todo el procedimiento con mayor seguridad.
En Grupo Albatros ayudamos a empresas y asesorías a consultar el crédito disponible, detectar necesidades formativas, organizar cursos bonificados y gestionar correctamente la bonificación antes de final de año.