El Gobierno aprueba la factura electrónica obligatoria y retrasa VeriFactu a 2027

La factura electrónica vuelve a situarse en el centro de la agenda fiscal y operativa de empresas y despachos. El Gobierno ha aprobado el marco para hacer obligatoria la factura electrónica en las relaciones entre empresas y profesionales, y lo ha hecho en un contexto en el que el calendario de VeriFactu (requisitos de los sistemas informáticos de facturación) ya está desplazado a 2027. 

Para muchas organizaciones, el reto no es “entender la noticia”, sino traducirla a decisiones: qué cambia, qué no cambia, cuándo empiezan a contar los plazos, qué procesos deben adaptarse primero y qué impacto tendrá en la relación con clientes y proveedores.

En esta entrada te damos una visión de conjunto con enfoque práctico: diferencia entre factura electrónica obligatoria y VeriFactu, calendario orientativo, implicaciones para asesorías y empresas, y un método sencillo para prepararse con seguridad y sin improvisación.

1) Qué se ha aprobado y su importancia

La medida se orienta a que las facturas entre empresas y profesionales se emitan y gestionen en formato electrónico, incorporando además trazabilidad sobre emisión, aceptación y pago, con el objetivo de mejorar el control de plazos de pago y la transparencia en la operativa. 

El punto que conviene retener es el “cómo” de los plazos: el calendario de aplicación no arranca de forma automática al día siguiente de la aprobación, sino que queda ligado a la puesta en marcha de una solución pública o sistema público que habilite esas comunicaciones. A partir de ahí, se prevén plazos escalonados: un año de adaptación para empresas con facturación superior a 8 millones de euros, y dos años para las de facturación inferior. 

Esto afecta directamente a asesorías y departamentos de administración por dos motivos:

  1. Cambia el estándar de la documentación mercantil que circula entre empresas.

  2. Introduce la necesidad de asegurar que los circuitos internos (ERP, contabilidad, cobros y pagos) pueden operar con ese formato y con las exigencias de trazabilidad.

2) Factura electrónica obligatoria y VeriFactu no son lo mismo

En 2026 conviven dos grandes “piezas” normativas que a menudo se mezclan en conversaciones internas:

2.1 Factura electrónica obligatoria (relaciones B2B)

Es la obligación de emitir y gestionar la factura en formato electrónico estructurado en las relaciones entre empresas y profesionales, con registro de estados (emisión, aceptación, pago) y con un despliegue escalonado ligado a la solución pública. 

2.2 VeriFactu / Sistemas Informáticos de Facturación (SIF)

Es el marco que obliga a que los sistemas de facturación cumplan requisitos técnicos de integridad, conservación, trazabilidad y seguridad, vinculados al Reglamento de Sistemas Informáticos de Facturación (RRSIF). En este ámbito, la modificación de plazos sitúa la exigencia general en 2027, con dos hitos diferenciados según tipo de obligado. 

La AEAT ha publicado notas informativas confirmando la ampliación de plazos por el Real Decreto-ley 15/2025, y el BOE recoge el ajuste de fechas. 

3) Calendario orientativo: qué fechas deben vigilar empresas y asesorías

En este punto es importante mantener prudencia: el arranque efectivo de la factura electrónica obligatoria depende de hitos normativos y técnicos (por ejemplo, disponibilidad del sistema público) y del régimen escalonado por volumen de facturación. Aun así, hay tres referencias que ayudan a planificar:

3.1 Plazos de factura electrónica: un año / dos años desde el “arranque”

La referencia práctica publicada es:

  • Empresas con facturación superior a 8 millones: un año desde que empiece a contar el plazo.

  • Empresas con facturación inferior: dos años desde ese mismo hito. 

3.2 Plazos VeriFactu (SIF) a 2027

Los plazos de adaptación de sistemas informáticos de facturación se amplían a:

  • 1 de enero de 2027 para determinados obligados (por ejemplo, sociedades).

  • 1 de julio de 2027 para el resto, según el encaje en el RDL 15/2025 y la modificación del calendario del RD 1007/2023. 

3.3 Consecuencia operativa

Aunque “Factura electrónica” y “VeriFactu” no sean lo mismo, en la empresa se tocan en el mismo sitio: el circuito de facturación y su control interno. Por eso es habitual que la preparación se aborde como un único programa de adaptación, con dos carriles:

  • Carril A: formato y trazabilidad B2B → factura electrónica.

  • Carril B: requisitos del software / registros → VeriFactu.

4) Qué cambia en el día a día de una empresa

4.1 De “emitir factura” a “gestionar estados”

En muchos negocios, la factura se trata como un documento que se emite y se archiva. La nueva lógica introduce el seguimiento formal de estados: emisión, aceptación y pago. Esto exige que el circuito de facturación esté conectado con administración y tesorería. 

4.2 Mayor disciplina documental

En la práctica, la factura electrónica obliga a estandarizar:

  • datos del emisor y receptor,

  • conceptos,

  • impuestos,

  • condiciones de pago,

  • y trazabilidad del ciclo de vida.

Esto reduce errores, pero exige orden: plantillas, validaciones previas, revisión de datos maestros y coherencia entre ERP, contabilidad y facturación.

4.3 Impacto directo en asesorías

Para asesorías, el impacto aparece en tres frentes:

  1. Recepción y contabilización: el formato estructurado mejora automatización, pero obliga a revisar integraciones y procedimientos.

  2. Soporte al cliente: aumentan las consultas sobre “cómo emitir”, “qué sistema usar”, “cómo corregir” y “qué hacer con facturas rechazadas”.

  3. Formación y control: el equipo debe saber operar con el nuevo estándar sin depender de la urgencia del trimestre.

5) Qué debe revisar una asesoría o empresa para prepararse

5.1 Inventario de sistemas y puntos de emisión

Muchas empresas emiten facturas desde más de un lugar: ERP, TPV, herramientas externas, portales de clientes o incluso plantillas.

El primer paso es listar:

  • qué sistemas emiten,

  • qué volumen gestiona cada uno,

  • y qué integraciones existen con contabilidad.

5.2 Datos maestros y coherencia fiscal

Con factura electrónica, los errores pequeños se multiplican (NIF, direcciones, códigos de cliente, series, criterios de rectificación).

Conviene revisar:

  • clientes y proveedores (datos completos y actualizados),

  • series de facturación,

  • criterios de facturación por servicios recurrentes,

  • y reglas de rectificativas.

5.3 Procedimiento de aceptación y cobro

Si la factura incorpora trazabilidad de aceptación y pago, debe definirse:

  • quién “acepta” internamente,

  • cómo se registra la aceptación del cliente,

  • y cómo se vinculan pagos a facturas.

En empresas con alto volumen, esto cambia la operativa de administración, no solo la fiscalidad.

5.4 Preparación para VeriFactu software

En paralelo, conviene confirmar con el proveedor de software el calendario de adaptación a los requisitos del RRSIF (VeriFactu / SIF), ya que los plazos están fijados a 2027. 

6) Implicaciones prácticas para evitar incidencias

6.1 Qué debería revisar una empresa

  • Qué tipo de facturación tiene (volumen, recurrencia, tickets, B2B).

  • Qué sistemas emiten y si se puede unificar criterio.

  • Qué procesos internos de validación existen antes de emitir.

  • Qué modelo de gestión de cobros encaja con el seguimiento de estados.

6.2 Qué debería revisar una asesoría

  • Qué clientes tienen mayor riesgo de fricción (muchos proveedores, emisión dispersa, procesos manuales).

  • Qué plantilla interna necesita formación (contabilidad, fiscal, atención al cliente).

  • Qué guías operativas internas deben actualizarse (rectificativas, periodificación, cierres de IVA, conciliación).

6.3 Errores habituales que conviene evitar

  • Preparar la transición solo como “cambio de formato”, sin tocar procesos de aceptación y cobro.

  • Mantener varios puntos de emisión sin reglas homogéneas.

  • No definir un responsable interno (empresa o despacho) para el programa de adaptación.

  • Dejar la formación para el momento de obligatoriedad.

7) Checklist de preparación en 30 días

Este esquema funciona bien en empresas y despachos porque traduce el cambio a tareas concretas:

  1. Inventario de sistemas de facturación y puntos de emisión.

  2. Auditoría de datos maestros (clientes/proveedores/series).

  3. Mapa de procesos: emisión → aceptación → pago → contabilización.

  4. Revisión de criterios de rectificación y circuitos de incidencias.

  5. Reunión con proveedor de software: hoja de ruta factura electrónica + SIF/VeriFactu. 

  6. Diseño de un manual interno breve (quién hace qué y cómo).

  7. Formación interna aplicada por roles (administración, fiscal, atención al cliente).

  8. Prueba controlada con un grupo de clientes o un flujo de facturas recurrentes.

La factura electrónica obligatoria introduce un estándar nuevo para la relación entre empresas y profesionales: no solo cambia el formato, también refuerza la trazabilidad del ciclo completo de la factura.

En paralelo, VeriFactu mantiene su hoja de ruta hacia 2027 en lo relativo a requisitos del software y a la forma en que deben registrarse y conservarse los datos de facturación.

En Grupo Albatros ayudamos a empresas y asesorías a preparar esta transición desde la parte que marca la diferencia en la práctica: formación especializada y aplicada para equipos de administración, contabilidad y fiscalidad, con foco en circuitos internos, criterios de facturación, rectificaciones y operativa diaria, para que el cambio se ejecute con orden y con seguridad en los cierres.

Además, cuando esta adaptación exige reforzar la trazabilidad de la actividad diaria en organizaciones con movilidad, turnos o varios centros, contamos con Day Control, nuestra solución de registro de jornada digital, que contribuye a consolidar una gestión documental más consistente y alineada con el cumplimiento normativo del día a día.

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